Era un día soleado cuando Tom, Lucas y su perro Max decidieron explorar un lago escondido en el bosque, conocido como el Lago Espejo. Las leyendas decían que, al atardecer, el lago revelaba misterios ocultos.
“¡Tengo ganas de encontrar algo increíble!” dijo Lucas emocionado.
Max, siempre enérgico, movía la cola y corría de un lado a otro, olfateando el aire. Estaba tan emocionado como ellos por la nueva aventura.
Cuando llegaron al lago, se sorprendieron al ver que el agua era tan clara que reflejaba todo a su alrededor como si fuera un espejo gigante. Pero algo extraño sucedió al acercarse. En lugar de ver sus propios reflejos, vieron unas sombras moviéndose bajo el agua.
“¿Qué es eso?” preguntó Tom, sorprendido.
Las sombras parecían moverse como si fueran criaturas del agua, pero cuando miraban más detenidamente, no había nada allí. Max, intrigado, ladró hacia el agua y se acercó al borde del lago, pero no quiso meterse.
De repente, una figura emergió del agua. Era una especie de espíritu del lago, brillante y translúcido, con ojos amables. Los miró y les dijo:
“Hola, jóvenes aventureros. Soy el Guardián del Lago Espejo. Solo aquellos con corazones valientes pueden ver lo que realmente está oculto en estas aguas.”
Max, con las orejas levantadas y curioso, observaba atentamente al Guardián mientras movía la cola de un lado a otro.
“¿Y qué está oculto aquí?” preguntó Tom con cautela.
El Guardián sonrió y señaló el centro del lago. “Hay un portal a otro mundo, uno lleno de aventuras y desafíos. Pero solo pueden cruzarlo aquellos que trabajen juntos y no tengan miedo de lo desconocido.”
Los chicos se miraron entre sí, emocionados y un poco nerviosos. Sabían que, juntos, podían enfrentar cualquier desafío. Max, al sentir la emoción de sus amigos, ladró felizmente, listo para seguirlos donde sea.
“¡Vamos a cruzar ese portal!” dijo Lucas decidido.
Tom asintió, y con Max a su lado, todos se tomaron de la mano (y la correa de Max) y se sumergieron en el lago junto al Guardián. Cuando abrieron los ojos bajo el agua, se encontraron en un mundo completamente diferente, lleno de criaturas mágicas, montañas flotantes y un cielo que cambiaba de color cada pocos segundos.
Max, aunque no podía hablar, estaba igual de asombrado que sus amigos, olfateando el aire nuevo y corriendo alrededor de ellos, emocionado por esta nueva y misteriosa aventura.
Y así, comenzó una nueva aventura para Tom, Lucas y Max, en un mundo donde la magia y el misterio los esperaban a cada paso.